Si sé cocinar

Antes de empezar a contar mi historia de este fin de semana, quiero comentarles que intentaré de dedicarle mas tiempo a mis blogs, porque los tengo un poco abandonados. Y una disculpa por no haber subido nada a mis sitios sociales, bah bah, pero como ya les había comentando en un video, estoy haciendo mi tesis y eso me esta quitando el sueño (y si, muy matada yo, pero es en serio). 

Este fin de semana, descubrí que si sirvo para cocinar ;) Así que TU, mi próximo galán, tendrás la dicha de que te cocine (no a ti precisamente) y todo lo que te haga te va a gustar.
¿Porque digo eso? Bueno verán, sin entrar a mucho detalle, el sábado hubo un aniversario de mi papá y pues, por obvias razones, el festejado tenía que llevar comida. Entonces, que la familia se pone a cocinar.
El platillo principal; Barbacoa.
Todo empezó un viernes por la tarde, sacamos todos los utensilios de cocina, lavamos todos y lo primero que hacemos mi gente y yo (porque papá no estaba) fue pelar garbanzos para el consomé. Fue una pesadilla para mi porque mis manos quedaron adoloridas. Malditos garbanzos los odio, son tan pinche pequeños. Hubo un momento en que quería tirarlos. Pero resistí el dolor y después de unas tres horas mas o menos terminamos. Pensando inocentemente eso era todo.
A la mañana siguiente, pasó todo lo contrario. Al medio día, ya despierta, desayuné rápido y mi madre me mando a deshebrar y lean bien: 20 KILOS DE CARNE PARA BARBACOA
Imaginen, y lo peor es que tenia que estar antes de las 8pm. Y todavía teníamos que tener listo el consomé y los coditos (pasta con forma tubular y semicircular).
Desde las 2pm estuvimos dos personas mas y yo deshebrando. Creo que mi único consuelo es que podía ver la TV porque las dos personas estaban de espaldas al televisor y estábamos en la sala.
A parte, hacia un calor horrible, uno no podía estar en la cocina, porque estaban dos cazuelas enormes donde se estaba hirviendo o cocinado la barbacoa y el consomé.
Había una que otra carne con el pellejo durisimo, llego un momento que casi mentaba la madre a la pinche, es que si llega a desesperar hace la barbacoa para cierta cantidad de personas.
Entre ratos, lavaba trastes y batallar con la grasa, seguia deshebrando, volvía a lavar y así estuve el sacrosanto día.
Eran las 5pm y todavía no estaban hechos los coditos. ¿Y que hace Alejandra? Que se ponen hacer los coditos. De hecho es mas o menos como hacer el espagueti pero con diferente presentación. Me puse hacerlos, piqué jamón, puse a freír coditos; y ya pasando todo eso, llegó la hora de revolver todo con la pasta, el jamón, la mayonesa y la media crema. No fue sencillo hacerlo ya que no me agrada el olor de la mayonesa. Le eché un bote entero de mayonesa y no les puedo contar como me sentí porque lo encontraría algo asqueroso para ustedes, solo les diré que fue desagradable para mi. Termine de mezclar todo y no lo quise probar sinceramente, tuvo que pasar un rato para olvidar las pasadas escenas.
Seguí deshebrando, casi llegando hasta la locura y pensando que nos nos iba alcanzar el tiempo.
¿Pero que creen? Si terminamos, a las 7:20pm. Y que corremos a cambiarnos.
Ya llegamos a la fiesta, y todo bonito. Hasta que llego la hora de cenar y mi madre y yo que moríamos de hambre, porque hasta eso, estuvimos esclavizados porque no había estufa y nos tuvimos que conformar con una tortas.
Para colmo, mi madre y yo fuimos las que servimos la cena, me todo servir el consomé y vi que muchos disfrutaron la cena. Mi padre presumiendo que los coditos los hice yo y mi ego elevado. Ahí es donde me di cuenta que si sirvo para cocina, mínimo podré sobrevivir bien.
Digamos que esta experiencia me hizo dar cuenta de muchas cosas, la primera que si sé cocinar, no ando tan perdida. Dos que hacer barbacoa para varias personas si es un pedo (disculpen mis palabra pero es la verdad, ya los quiero ver haciendo unas horas antes de la fiesta). Tres, a pesar de todo, me gustó como me quedo mi comida. Y cuarto, no quiero volver a escuchar la palabra barbacoa por lo menos en un par de meses, porque todavía tenemos sobras de la comida y ya no quiero ni verla. Consecuencias de ver tanta grasa y carne. 

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