"Ultimo Latido" de Alejandra Fausto



Eran más de medianoche en un hospital. En la sala de espera se encontraba un joven recargado en la pared, tenía en una mano un vaso con café, del cual bebía con mucha frecuencia mientras que en la otra mano, tenía unos papeles.


No se distinguía mucho su rostro por la poca luz que había en la sala de espera, pero tenía un rostro muy cansado; tenía los ojos tan hinchados de tanto llorar y estaba tan pálido como las paredes del hospital.

El joven se había enterado de una terrible noticia: hace algunas horas se entero de que una ex novia que había tenido un paro cardiaco y urgentemente fue internada. Los doctores llegaron a la conclusión de que su corazón no resistiría por mucho tiempo, por lo que necesitaba un trasplante de corazón, sólo eso podría salvarle la vida y por desgracia para la joven, ningún miembro de su familia era compatible para donar el corazón y en cuanto a donadores recientemente fallecidos, no había órganos disponibles.

El novio de la joven había hecho todo lo posible para poder salvarla, pero sin ningún resultado; solo esperaban una esperanza de vida.

Por su parte, el joven deja en el piso el vaso de café vacío, miró con angustia los papeles que tenía en su mano, los leyó y de repente los arroja al piso y con los puños cerrados golpea fuertemente la pared más cercana como si estuviera furioso, no podía creer lo que sus ojos vieron: ¡Su corazón era compatible con la de la joven internada! ¡Él era el único que podía salvarla!

Se tocó el pecho, cerca del corazón, su espalda chocó contra la pared que hace un momento acababa de golpear y se desplomó en el piso. Para él, la joven internada había sido su novia cuatro años atrás; fue a la primera persona que amo intensamente, por ella él pudo salir de la oscuridad que lo atormentaba, con ella ya no se sentía solo ya que él era huérfano y nunca recibió alguna muestra de afecto, le dio todo lo que le podría ofrecer… amor.

Y es que a pesar de que al final la relación no quedó en buenos términos y que cada quien hizo su vida por separado, el joven nunca dejó de amarla, aún cuando la joven ya tenía a otra pareja. Siempre había respetado eso, él solamente deseaba su felicidad, solo le bastaba que sonriera otra vez.

Se incorpora y camina solo en el oscuro pasillo del hospital; era un lugar tan frío, desierto y solo se podían escuchar las máquinas que mantenían a las personas vivas. Después de caminar varias veces en el mismo lugar, llega a una habitación, abrió la puerta y ve a su amada, tendida en la cama, débil y muy pálida; estaba en estado de coma a causa del infarto cardiaco.

El joven cerró la puerta silenciosamente y se acercó despacio hacia la cama donde yacía la joven. Él vio detenidamente la máquina que conectaba con el cuerpo de su amada. Cada latido que emitía de la máquina era uno muy débil, se perdía con el silencio y la tensión de lugar.

El joven tenía ganas de gritar por el coraje que estaba guardando desde hace unas horas, no podía permitir que su amada muriera así, no era justo para ella, tan joven, tan hermosa, con mucho futuro por delante.

Tenía miedo de pensar en la locura que estaba a punto de cometer. Si nadie más podía darle una esperanza de vida, de darle un corazón para que el de ella pueda volver a latir… él sacrificaría su vida dándole su corazón.

"Que estúpida forma de morir" pensaba el joven "¿Qué clase de amor es este? Sacrificando mi vida, morir por una mujer, aunque viva de los labios de otro". "¿Por qué haría algo tan estúpido?"

Sólo se limito a contestar: "Porque la amo… sé que ella me hizo feliz e infeliz, pero nunca pude olvidarla, nadie más ha podido apartar mis ojos de ella, y solo esperaba a que ella regresara, pero la vida a veces no es justa".

"Esta es la última oportunidad para demostrarle que en verdad la amo, que estoy dispuesto a morir para que pueda vivir otra vez".

El chico tomó la mano fría de su amada; podía sentir la poca calidez que emitía su cuerpo; besó su pálida mano con cariño, se acercó a su frente, al mismo tiempo que deseaba una última vez, por lo menos, poder ver esos ojos acaramelados que tanto le había fascinado ver.

Besó su frente y luego se acercó a sus labios y para juntarlos con los de la joven en señal de despedida y de amor. Sin embargo, no tenía el valor de decirle adiós.

"Me acercaré a ti, aunque tenga miedo de morir para salvarte, y cuando no puedas respirar siempre estaré ahí, cerca de ti, te lo prometo" se limito a decir el joven en voz baja.

Unos días después de hacerse los últimos estudios previos a la operación, el joven había determinado que no tenía asuntos pendientes: no tenía familia que lo detuviera y había concluido que ya había vivido lo suficiente como para hacer tal sacrificio.

El día de la operación, hacía mucho frío; el joven fue trasladado al quirófano en donde se encontró de nuevo y por última vez con su amada.

Ambas camillas estaban cerca. Ella lucía tan pálida como siempre, tenía un tanque de oxigeno en su rostro, mientras que al joven le ponían inyecciones y le colocaban los cables en su cuerpo; veía a su amada por última vez en su vida. Sus ojos expresaban tristeza, no podía creer que jamás volvería a ver a la mujer que amaba.

Como un último intento, estiró su brazo y pudo alcanzar a tomar su mano, solo quería tocarla una vez más antes de que la anestesia hiciera efecto. Unos quince minutos después, el joven entro en un sueño profundo y su mano se debilitó y soltó la mano de su amada.

Todo era blanco; ahora el joven se encontraba en un bosque cubierto de nieve, extendió su mano y dejó que unos de los copos de nieve cayeran en su mano. Empezó a caminar sobre el manto blanco y caminó hasta desvanecerse. Era el comienzo de un viaje hacia un nuevo mundo, estaba muerto…

En el quirófano, los cirujanos extrajeron el corazón del joven para trasplantarlo en la joven, había mucha sangre y la tensión se percibía en el ambiente, pero afortunadamente la operación había sido un éxito.

Días después, la joven despertó de un largo sueño; al abrir los ojos, tocó su pecho a la altura del corazón y sintió la cicatriz que le había dejado la operación. Pero se sentía extraña, no entendía muchas cosas. Por su parte, el novio de la joven entró a la habitación lleno de felicidad, casi corriendo para besarla.

Después, le explicó todo lo que había pasado, que le había dado un infarto en el corazón y que tenía que ser operada de inmediato, pero que tuvieron algunas complicaciones para conseguir el corazón, pero al final una persona se había ofrecido voluntariamente a donar su corazón para que se salvara.

Cuando la joven le preguntó a su novio quien había sido, este no supo responderle, pues jamás supieron el nombre de la persona que donó el corazón, ya que se había registrado como donador anónimo. Ante esta respuesta, la muchacha sintió tristeza por no saber el nombre de su salvador, solo sentía calidez dentro de su corazón.

La joven siguió con su vida ahora con un nuevo corazón. En cuanto al joven donador, permitió que otros órganos fueran donados para personas necesitadas ya que no tenía a nadie para que velara y llorara su muerte.
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Despues de tantos años de no escribir, literalmente me obligaron a escribir una pequeña historia para mi clase de cine. No importaba si era de amor, de terror, suspenso etc. el chiste era que empezaramos a escribir.

Esta historia se me ocurrio un domingo en la noche, me la pase mas de las 3am escribiendo, pero en realidad me tarde dos días, sin parar.
En la imagen, se encuentra Lisa Origliasso (The Veronica) y Diego Amozurrutia (Axel - Llena de Amor). Porque? Bueno, porque me así me los imagino fisicamente en mi historia.
Playlist: Zoom into me / Zoom de Tokio Hotel
Si prestan mucha atención, hay partes de la canción en mi historia, es que la escribi pensando en esa canción.

Un agradecimento especial a Alelu Perezestrella por las correciones.
"Gracias amiga, sin ti la historia no sería un exito"
Espero sus comentarios

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